Princess & Owl Stories
Educación

La adolescencia: emociones y comunicación

Muchas son las cosas que veo trabajando en un instituto, pero sobretodo veo a muchos adolescentes y a muchas familias. La adolescencia es una etapa francamente complicada y difícil para los hijos y también para los padres. Si bien ellos no saben qué les pasa y el cóctel de emociones que llevan encima les tiene desorientados, a los padres exactamente igual.

Es una etapa de cambios y de evolución. No suele ser extraño que los adolescentes se cierren en sí mismos, o se abran al mundo. Los cambios de humor son constantes, el hecho de sentir que nadie les entiende también es muy común. Además, es una etapa que suele ser complicada en lo que respecta a la relación con sus progenitores: empiezan a cuestionarnos, a fiarse más de los amigos que de lo que les decimos, piensan que no les entendemos, que hacemos las cosas para fastidiarles… ¡Y nada más lejos de la realidad! Pero es un sentimiento bastante habitual en la adolescencia y casi en todas las familias la comunicación y la relación se resiente durante esta etapa.

Algo básico, que hará que la relación con nuestros hijos sea fluida y no nos dé muchos más problemas que los cambios de humor típicos de esta edad, es el trabajo previo que se ha hecho en familia, desde la infancia. Haber trabajado valores básicos, haber establecido una relación de confianza plena, haberles emponderado y dejarles ser autónomos, haberles enseñado a gestionar sus emociones y un largo etcétera, serán claves para que todos pasemos por esta etapa mucho mejor.

De la importancia de los límites en la adolescencia hablaremos otro día, pero quiero dejar claro desde ya que los límites son la base que ellos necesitan para desarrollarse como personas y más en esta etapa. Es más, si no los tienen los piden a gritos. Es básico hacerles entender, cuánto antes mejor, que todos los actos tienen consecuencias (buenas o malas) y que hay que asumirlas siempre. Crecer es eso también.

Mucho hemos oído hablar de las rabietas de los niños, ¿verdad? Las rabietas ocurren porque los niños más pequeños no ven cubierta alguna necesidad y su cerebro se conecta en su parte emocional y no en la racional, que aún tienen en desarollo. La adolescencia es una etapa de volver al cerebro emocional, en muchas ocasiones y sentidos. Y cuando alguien está en su cerebro emocional no valen charlas, ni broncas, ni explicaciones. Tenemos que esperar a que vuelva a conectar su cerebro racional (que, recordemos, sigue desarrollándose) para poder hablarlo y llegar a acuerdos.

No hay una pauta mágica que pueda servirnos para mejorar la comunicación con los adolescentes ni para manejar con éxito situaciones de conflicto, aunque hay pequeñas cosas que nos pueden ayudar:

  • Crear un clima de confianza. Si ellos ven que pueden hablar con nosotros de cualquier cosa, lo harán. Para ello, es importante que seamos cercanos, que demostremos interés y preocupación por aquello que es importante para ellos y que nos animemos a compartir nuestros sentimientos y preocupaciones con ellos.
  • Usar un tono neutro. Aunque a veces, sobretodo en situaciones de crisis o discusiones, es muy complicado tenemos que tener siempre presente que el adulto somos nosotros y que no debemos perder el control.
  • Empatizar. Siempre. Todos hemos sido adolescentes y recordamos momentos y sentimientos de esa etapa.
  • Ser ejemplo de lo que queremos ver en ellos. Ya lo dije cuando hablé del hábito lector, no hay nada más poderoso que el ejemplo.
  • No juzgar. A nadie le gusta sentirse juzgado y a los adolescentes menos aún. Hay que intentar evitar entrar en juicios de valor hacia la persona, basémonos en los hechos y en datos objetivos (aunque nos cueste).
  • Hacerles reflexionar para que la conclusión y la pauta de reparación sea suya. De nada sirve que les digamos que lo han hecho mal y para repararlo tienen que hacer X, al adolescente no le sirve. Lo que realmente le sirve para su desarrollo es que le hagamos llegar a la conclusión que eso no está bien y qué puede o está dispuesto a hacer para solucionarlo.
  • Paciencia. Ya estás entrenado en eso, ¿no? Pues en esta etapa dos tazas 😉

La verdad es que este es un tema que da mucho de si y del que seguiré hablando y concretando en el blog, pero me encantaría saber qué te parece y cuál es tu experiencia al respecto. ¿Me lo cuentas en comentarios?

firma eulàlia

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4 Comments

  • Reply
    Monica
    16 marzo, 2018 at 13:50

    Oooooh! Me encuentro con una de 13 y otra de 12 Añitos. Comienza en casa alguna que otra pincelada de la adolescencia y, me parece a mi, que estamos tomado 6 tazas de paciencia ¡jajaja!. (3 por niña).
    Es referente la de 13 ya que la otra “copia” lo que la parece de la mayor.
    Tengo algunas preguntillas..
    “Tenemos que esperar a que vuelvan a conectar su cerebro racional“ ¿y cuánto tardan? ¿Puedo ayudarlas de alguna forma a volver a conectar con su celebro racional?

    • Reply
      Eulàlia (Princess and Owl stories)
      16 marzo, 2018 at 14:35

      Hola Mónica,
      Por suerte los adolescentes no están todo el rato en el cerebro emocional. Acceden a él en momentos muy puntuales en los que es imposible dialogar, seguro que te imaginas alguna escena, ¿no? Hay que esperar que vuelva la calma y desconecten esa parte emocional para hacerles razonar. Hay que hacerles razonar mucho, porque ya tienen capacidad para ello. Para ayudarles yo creo que lo mejor es trabajar mucho las gestión emocional (si puede ser desde edades tempranas) para ayudarles a saber hacerlo. Mil gracias por tu comentario 🙂

  • Reply
    Patricia Junquer
    18 marzo, 2018 at 23:54

    Socorro!!!!! Tengo un hijo de 13 años. Estoy divorciada y continuamente amenazada con q de va a vivir con su padre. Tenemos bronca todas las semanas… paciencia… tengo mucha, pero se agota. Amor…todo el del mundo. Intento todo, hablar, hacerle reflexionar… pero no entra en razón…

  • Reply
    Alma Rivas
    20 marzo, 2018 at 16:20

    Hola!!!
    me ha interesado mucho tu post, mi hijo tiene 12 años casi, y pese a que en mi casa es un amor y muy educado, por lo visto en el colegio no lo es tanto.
    Estoy teniendo problemas porque tiene un pronto que no logramos contener ya que por más que le digamos y hable con él, como ya te comento, en casa no lo hace.

    Los puntos a seguir que marcas se han hecho siempre en mi casa, soy de debatirlo todo y escuchar y empatizar, ya te digo, parecía que todo bien, pero el tema del colegio….
    Ahora estoy entablando conversaciones con la profesora para ver si entre las dos podemos hacer algo ya que sería una pena porque de verdad que es un “solete”, aunque no se que hacer en casa puesto que aquí va todo trnaquilo y bien.

    Voy a coger sitio por aquí y seguir tus pautas ya que toda la ayuda que pueda recibir me va a ir de muerte.
    Gracias por todo!.

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